viernes, 30 de octubre de 2009

Baluns: Parte 1

- Se me estan revelando los globos, boludo – confesó Marcos en voz baja.
- ¿Qué? – Le contesto Nicanor como saliendo de un sueño – ¿Se te qué?
- Que se me están revelando los globos, Nica- le explicó a su amigo con el mismo tono de confesión.


Dos semanas antes, jugando con la resaca material de su propio cumpleaños, Marcos había dibujado seis caras en seis globos con un marcador mientras lidiaba con su propia resaca física, que redujo el numero de globos a cinco, una vez vomitado el globo amarillo que presentaba una bastante pasable reproducción de la cara de Droopy. Cuando el malestar físico se vio lo suficientemente mitigado como para permitirle dormir, Marcos se entregó al sueño hasta bien avanzada la mañana del lunes, provocando que lleguara tarde a su trabajo y que olvidara completamente los globos y sus caras. No fue hasta las ocho de la noche de ese mismo lunes que volvió a pisar su cuarto y durante un segundo se extrañó de la cantidad de color que había en el piso: Dos globos rosa con las caras de Oliver de los súper campeones y la de Papá Pitufo, uno azul con la cara de John Lennon, uno verde con la cara de Evita y uno rojo con la cara de Mr. Go. No pudo evitar sonreírse, primero porque en el trajín del día los había olvidado por completo, y segundo porque estaba convencido que mientras los pintaba el día anterior aun estaba un poco borracho y eso lo había hecho olvidarlos un poco mas todavía.

Se hizo paso entre el sonriente Papá Pitufo y el exultante Oliver con un leve puntapié y se puso a mirar la tele desde la cama. Los últimos fantasmas de la resaca aun no lo dejaban del todo y se decidió a dormir temprano. Despertó a las cuatro de la mañana del día siguiente en plena oscuridad, con una sed feroz y unas igualmente feroces ganas de drenar la vejiga. Puteando y apretándose la entrepierna salió de la cama y enfiló para el baño. No pudo reprimir un pequeño grito cuando sintió algo rozando contra su pierna. Dando un salto hacia atrás buscó nerviosamente la lámpara de la mesita de luz. Al prenderla descubrió una enorme rata verde en el piso y casi grita de vuelta, solo para inmediatamente darse cuenta que solo que pasen por una peluquería, las ratas no son verdes, y mucho menos se pueden dibujar la cara de Evita en el pelaje. Puteando el doble y con el corazón todavía golpeando como un pajarito asustado miro la cara de la reina de los trabajadores y con mucho cuidado le puso el pie encima y lentamente aplicó presión. Sintió una infantil satisfacción cuando sintió como su pie hacía contacto con el piso alfombrado una vez eliminada la resistencia. Paso seguido fue al baño, se alivió como pocas veces recordaba haberlo hecho y bajo a tomar algo de agua y prepararse algo para comer.

Entre bostezos y estornudos subió las escaleras con dos hamburguesas completas en un plato y una coca, dispuesto a ver una película hasta que fuera hora de ir a trabajar. Abrió la puerta y dudo unos segundos antes de tirarse en la cama, sintiendo que algo raro e imprecisable había cambiado en el cuarto. Una vez en la cama decidió olvidarse del tema y prendió la luz mientras buscaba la revista del cable. Al no encontrarla en la mesita de luz se giró y sambulló medio cuerpo del otro lado de la cama, como para mirar debajo de la misma por la revista perdida. Se detuvo a medio camino al ver, como preparado para una foto, a cuatro caras mirándolo desde el piso. Cuatro globos dispuestos con una simetría siniestra alrededor de un pedazo de goma verde en un circulo perfecto, todos con sus caras mirando no solo hacia arriba, sino específicamente hacia él. Durante un delirante segundo pensó que las caras se iban a mover, pero todos mantenían sus expresiones originales (obviamente mantienen sus expresiones originales- se dijo Marcos sintiéndose un pelotudo condecorado-, son globos pintados!). Los corrió de un manotazo sintiéndose un idiota y buscó la revista de cable bajo la cama. Estuvo viendo El Exorcista hasta las 8, no sin antes meter a todos esos putos globos en el armario, donde no los iba a mover el viento o lo que sea que los haya movido.

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