domingo, 3 de enero de 2010

....12 EsTaCiOnEs...

12 estaciones, Dios, que desperdicio.

Es como una pelicula épica, con el mapa de presentación mandatorio: territorios inhospitos, rios, bosques, montañas e incluso una señalización en rojo apuntando a una zona especialmente peligrosa ""Bosque de Bulnes" (Cuidado, aquí rondan los espectros)".

Es un vaiven. El cilindro (simil cilindro) se coje interminablemente a la ciudad y los soldaditos blancos nos subimos despues de cada culminación.

Más que sexo parece un asesinato. Somos como cartuchos en una escopeta...en una ametralladora.
Después de unos pocos minutos del viejo mete-saca hay un impas, una reagrupación, un respiro del placer que no es placer. Acá es otra cosa. Acá la transpiración no es ese dulce mar interno que sale a al superficie a apaciguar la fiebre; esto es una mina de sal sucia, grasienta.

Los cartuchos son eyaculados después de uno o dos displacenteros minutos - algunos aguantan más, pobres no-almas-.

Salen con todo menos con cara de orgasmo, disparados, empujados, rechazados, rechazandose. Y el cilindro coje, coje, coje, como un cocainomano conejito de duracell que ya olvido el motus original de esta relación alguna vez amorosa.

El calor, el pegote, las mujeres con sus axilas sufriendo, los incautos de traje buscando la forma más caballera de despegarse las bolas de la entrepierna sin que el minón tres asientos más allá lo note. Cashual.

Jamás deseé tanto terminar un garche.

Me siento en una pelicula de Woody Allen. Un sinfin de nadadores en busca de un ovulo que no existe (no caigamos en boludeces del tipo "el ovulo que todos vivimos buscando" porque ya las gotitas me bajan decididas como hormigas por la espalda camino a un inequivoco destino, y no hay nada más feo que secarse el culo delante del minón tres asientos más allá.

Faltaba más.

Ya casi estamos. Dos acabadas/disparos más y voy a ser el esperma/cartucho más feliz que se le podría haber ocurrido a Woody Allen.

Me cago en Woody Allen y todo el septimo arte, que manera de chivar.

Al fin, la bocina, la puerta, el extasis!

Chau bebé, yo te llamo.